"utf-8"> Partido Comunista Japonés: historia, facciones y política | Communist Universe
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Parti Communiste Japonais : histoire, factions et rôle politique aujourd'hui

Partido Comunista Japonés: historia, facciones y papel político hoy

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El Partido Comunista Japonés es uno de los partidos comunistas más antiguos del mundo. Fundado en 1922, resistió la represión imperial, la ocupación estadounidense, la Guerra Fría y continúa existiendo en el Japón actual como una fuerza de oposición institucional. Un viaje de cien años que muy pocos textos en francés documentan seriamente.

Lo esencial para recordar

  • Fundado el 15 de julio de 1922, el PCJ es uno de los 3 partidos comunistas más antiguos de Asia (fundado un mes después del PCC)
  • Su periódico, el Akahata (Bandera Roja), seguirá teniendo una tirada de alrededor de 100.000 ejemplares por día en 2024
  • El partido renunció a la lucha armada en 1955 y ahora defiende el socialismo reformista y pacifista
  • Tres grandes facciones se han separado del PCJ a lo largo de su historia: marxista-leninista, maoísta y trotskista
  • Kazuo Shii, líder desde 2000, encarna un PCJ pragmático que intenta anclarse en la vida democrática japonesa

1922: fundación clandestina del Partido Comunista Japonés

En abril de 1921, en Tokio, un puñado de activistas socialistas se reunieron en secreto cerca de la estación de Omori. Formaron el Comité Preparatorio del Partido Comunista Japonés con la intención de unirse al Komintern, la Internacional Comunista en Moscú. Quince meses después, el 15 de julio de 1922, se formó oficialmente el Nihon Kyosanto bajo el liderazgo de Katayama Sen, una figura de la izquierda japonesa y representante ante el Komintern.

El partido nació en la total ilegalidad. El régimen imperial japonés, apoyado por la Ley de Mantenimiento de la Paz de 1925, persigue sistemáticamente cualquier movimiento de izquierda. Los miembros del PCJ son arrestados, torturados y, en ocasiones, ejecutados. En 1923, el terremoto de Tokio provocó una ola de violencia contra activistas socialistas y coreanos. El PCJ fue disuelto por primera vez en 1924, refundado clandestinamente y luego disuelto nuevamente. Entre 1928 y 1933, la represión alcanzó su punto máximo: todos los líderes conocidos fueron encarcelados u obligados a renunciar a sus creencias (“tenko”, renuncia forzada, afectó a miles de activistas).

El partido sobrevive a pesar de todo, en una semiclandestinidad mantenida por unas pocas células residuales y por sus miembros exiliados en la Unión Soviética o China. De esta clandestinidad nace su legitimidad histórica.

La ideología del PCJ: de la lucha armada al pacifismo reformista

La trayectoria ideológica del PCJ es una de las más complejas en la historia comunista mundial. En las décadas de 1920 y 1930, el partido siguió la línea de la Internacional Comunista: revolución proletaria, dictadura del proletariado, lucha armada si era necesario. Las "tesis de 1932" de la Comintern asignaron un programa de dos etapas al PCJ: primero una revolución democrática burguesa (derrocando el sistema imperial), luego una revolución socialista.

Después de la rendición de Japón en 1945 y la ocupación estadounidense, el PCJ fue legalizado por primera vez. Participó en las elecciones y obtuvo hasta el 10% de los votos en 1949. Pero la Guerra Fría complicó todo: en 1950, el Kominform (sucesor soviético del Komintern) criticó duramente la línea "pacífica" del PCJ y le impuso una orientación más militante. Resultado: aparecen facciones armadas, se producen ataques y el partido es vigilado por los estadounidenses. En 1952, en un contexto de represión, varios cientos de activistas fueron excluidos de cargos públicos.

El punto de inflexión se produjo en 1955. El VI Congreso del partido tomó una decisión histórica: el PCJ renunció definitivamente a la violencia revolucionaria y adoptó la vía parlamentaria. Esta posición fue reafirmada en 1961 con un programa triple: revolución nacional y democrática pacífica, independencia de la URSS y China, y construcción de un partido de masas abierto. El PCJ se convirtió así en uno de los primeros partidos comunistas en un país capitalista desarrollado en romper oficialmente con la lucha armada.

PeriodoPosición ideológicaContexto 1922-1945Leninismo clandestino, lucha armada potencialRégimen imperial, ilegalidad1945-1955Oscilación entre camino pacífico y violenciaOcupación, Guerra Fría1955-1991Reformismo parlamentario, independencia soviéticademocratización, eurocomunismo1991-presenteSocialismo democrático, pacifismo constitucionalPost-URSS, oposición al PLD

Facciones internas: un partido dividido por la historia

Uno de los aspectos menos conocidos del PCJ es la multiplicidad de sus divisiones. Si el partido oficial ha mantenido una línea reformista desde 1955, varias corrientes han rechazado esta evolución y han formado organizaciones paralelas.

La facción marxista-leninista (PCJ marxista-leninista, 1974-1999) nació del rechazo a la desestalinización y al revisionismo. Abogó por un retorno a la estricta ortodoxia leninista y rechazó el parlamentarismo. Disuelto en 1999 por falta de miembros, representaba el ala más radical de la tradición del PCJ.

La facción maoísta surgió en la década de 1960, alineada con Beijing en la disputa chino-soviética. El PCJ oficial se posicionó como independiente de los dos bloques en 1961, una elección valiente que le valió una ruptura simultánea con Moscú y Beijing. Los maoístas que rechazaron esta independencia formaron pequeños grupos distintos, particularmente activos en los movimientos estudiantiles de los años 1968-1972.

La Nueva Izquierda (Zengakuren) es más una corriente paralela que una facción directa. Los estudiantes de la Liga Comunista Revolucionaria y del Ejército Rojo japonés afirmaban ser marxistas pero rechazaban al PCJ “reformista y aburguesado”. De este movimiento nació en los años 1970 el Ejército Rojo japonés, que ya no tenía mucho que ver con el PCJ oficial.

Hoy en día, el PCJ oficial sigue siendo el único heredero reconocido de la tradición comunista japonesa de 1922. Las facciones históricas han desaparecido o se han integrado en otras formaciones.

Kazuo Shii y la dirección contemporánea del PCJ

Kazuo Shii dirige el Partido Comunista Japonés desde 2000. Nacido en 1954, licenciado en física por la Universidad de Tokio, entró en la política a través de movimientos estudiantiles antes de ascender en la escala del partido. Su personalidad pública es el polo opuesto del estereotipo del activista revolucionario: tranquilo, metódico, buen comunicador, ha convertido al PCJ en un actor respetable en la vida parlamentaria japonesa.

Bajo su liderazgo, el PCJ afinó sus posiciones en varios puntos sensibles. Defiende el mantenimiento del artículo 9 de la Constitución japonesa (que prohíbe a Japón equiparse con un ejército ofensivo) frente a los intentos de revisión del Partido Liberal Democráticoomitido. Se opone a la alianza de seguridad con Estados Unidos y hace campaña por la retirada de las bases estadounidenses de Okinawa. En materia económica, el PCJ aboga por una mayor redistribución fiscal y la reforma de los contratos laborales precarios.

En 2023, Shii dejó la presidencia a Tomoko Tamura, convirtiendo al PCJ en uno de los pocos partidos importantes japoneses dirigido por una mujer. Él mismo sigue activo como secretario general. Este traspaso ilustra un esfuerzo por renovar el partido frente al desafío del envejecimiento de su base activista.

El PCC en la política japonesa actual

El PCJ obtiene regularmente entre el 6 y el 8% de los votos en las elecciones legislativas, lo que lo sitúa como la 4ª o 5ª fuerza política del país. Esta puntuación puede parecer modesta, pero en un sistema electoral mayoritario como el de Japón, representa una presencia parlamentaria significativa.

Su principal línea de oposición se centra en el pacifismo constitucional y la defensa de los derechos sociales frente al conservadurismo del PLD (Partido Liberal Democrático), en el poder casi ininterrumpidamente desde 1955. En la escena internacional, el PCJ mantiene relaciones distantes con la China comunista (había roto con Pekín en los años 1960) y ya no tiene vínculos con Moscú desde la disolución de la URSS.

El periódico Akahata (Bandera Roja) sigue siendo un instrumento de cohesión del movimiento. Es notable su tirada diaria de alrededor de 100.000 ejemplares en 2024, en un país donde la prensa escrita en general está colapsando. Se financia con suscripciones de activistas y representa una fuente estable de ingresos para el partido.

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